¿Has oído hablar alguna vez de la viscosa, o quizá la conozcas por su nombre en inglés, «rayón»? Es un tejido muy popular que es en parte natural y en parte sintético. Ya sabes cómo es: por un lado, se obtiene a partir de algo natural, ya que se fabrica con celulosa regenerada, normalmente procedente de la madera, pero para convertirla en ropa se necesita un poco de química. ¡Pero precisamente por eso gusta tanto! Es suave como la seda, tiene una caída preciosa y es transpirable. Es cierto que el método tradicional de producción suscitaba cierta preocupación por el medio ambiente, pero ahora se utilizan cada vez más métodos respetuosos con el medio ambiente. Quería contarte todo sobre ella: desde su historia, pasando por cómo se fabrica, hasta sus ventajas e inconvenientes, dónde se puede encontrar y cómo se plantea su aspecto ecológico.
La viscosa: ¿qué tipo de tejido es?
En pocas palabras, la viscosa es un tejido fabricado a partir de celulosa regenerada. Es decir, su base es algo natural, como la madera o el bambú, pero luego, mediante diversos procesos químicos, se transforma en fibra. Esto hace que la viscosa sea un poco diferente del algodón puro o del poliéster. Es de origen natural, pero está procesada.
Breve historia de la viscosa
¿Sabías que la gente llevaba mucho tiempo soñando con algo que se pareciera a la seda, pero que fuera más barato? A finales del siglo XIX, cuando las langostas destruían las plantaciones de gusanos de seda, la búsqueda de la «seda artificial» cobró impulso. Ya por entonces alguien intentó crear algo similar a partir de la nitrocelulosa, pero resultaba peligroso, ya que el material se inflamaba con facilidad. El verdadero avance se produjo en 1892. Tres químicos británicos -Charles Frederick Cross, Edward John Bevan y Clayton Beadle- desarrollaron el denominado «proceso de viscosa». Gracias a él, se pudieron producir estas fibras de celulosa de forma más segura y a mayor escala. La primera fábrica entró en funcionamiento en 1905, y a la gente le gustó tanto este tejido que rápidamente se convirtió en una alternativa popular a la costosa seda.
¿Cómo se fabrica la viscosa? El camino de la madera al tejido
El proceso de fabricación de la viscosa es bastante complejo. Debes saber que, para convertir un trozo de madera en una fibra suave, se necesitan varias etapas y un poco de química.
Primero, la celulosa
Empezamos por obtener la masa de madera. Lo más habitual es utilizar madera de haya, pino, eucalipto o bambú. Esta materia prima debe limpiarse muy bien para que quede al menos un 90 % de celulosa pura.
Un poco de química para que sea «viscosa»
Esta celulosa pura se trata primero con agua de sodio, es decir, hidróxido de sodio. Esto hace que la celulosa se vuelva alcalina y elimina las impurezas. A continuación, se añade disulfuro de carbono, lo que da lugar a lo que se conoce como «gránulos amarillos». Este granulado se disuelve en una solución alcalina y se convierte en un líquido espeso y pegajoso: eso es precisamente nuestra «viscosa».
A través de los orificios hasta la fibra
Ahora, este líquido espeso se bombea a través de tamices especiales con orificios minúsculos, llamados boquillas de hilado. Las fibras que salen por ellos se sumergen inmediatamente en un baño ácido, normalmente de ácido sulfúrico. El contacto con el ácido hace que la celulosa se endurezca de nuevo y se convierta en fibras largas y continuas.
Listas para su uso
Las fibras resultantes deben enjuagarse bien, blanquearse y secarse. Solo entonces están listas para entrelazarse en hilos y, posteriormente, tejerse para formar un tejido. Hay que tener en cuenta que este método tradicional de producción es bastante químico y que, en el pasado, contaminaba mucho el medio ambiente.
