La enuresis nocturna en los niños: ¿cómo ayudar a tu hijo si se mueve mucho por la noche?

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La enuresis nocturna, o simplemente enuresis, es cuando un niño orina sin darse cuenta mientras duerme. Normalmente ocurre cuando el niño tiene unos 5 años (las niñas) o 6 años (los niños) y, en teoría, ya debería controlar sus necesidades. Si estas situaciones se producen más de dos veces a la semana, entonces sí que estamos ante un problema que conviene resolver. ¿A qué se debe y cómo afrontarlo? Tranquilo, ahora mismo te lo explicamos todo.

¿A qué se debe la enuresis nocturna? Las causas más comunes

Las causas de la enuresis nocturna pueden ser muchas: desde las relacionadas con la propia fisiología, pasando por los hábitos cotidianos, hasta los problemas de salud. Cuanto mejor entendamos por qué ocurre esto, más fácil será elegir el tratamiento adecuado. A menudo es el resultado de procesos complejos que tienen lugar en el pequeño organismo del niño.

¿Qué ocurre ahí dentro? Enigmas fisiológicos

A veces es simplemente «culpa» del cuerpo, que aún no ha aprendido del todo a gestionar las necesidades nocturnas. Estas son algunas causas fisiológicas típicas:

  • Falta de la hormona que retiene el agua: la vasopresina, también llamada ADH, indica a los riñones que produzcan menos orina por la noche. Si el organismo del niño produce una cantidad insuficiente de esta hormona, los riñones siguen trabajando a pleno rendimiento. ¿El resultado? Hay demasiada orina, la vejiga no da abasto para almacenarla y… bueno, a veces se produce un «accidente».
  • Una vejiga demasiado pequeña: A veces, la vejiga es simplemente demasiado pequeña para la cantidad de orina que producen los riñones por la noche. Aunque todo lo demás funcione correctamente, simplemente no hay sitio para almacenarlo todo.
  • El cerebro duerme plácidamente: Normalmente, cuando la vejiga está llena, el cerebro recibe una señal y nos despierta. En algunos niños, este sistema de comunicación aún no funciona del todo bien. El cerebro no capta la señal, el niño no se despierta y la vejiga hace lo que tiene que hacer.

Otros factores que pueden influir

Además de estos mecanismos principales, hay otras cosas que pueden provocar que la enuresis nocturna aparezca o se agrave.

  • La genética no es cosa de poca importancia: si la madre o el padre también tuvieron problemas de enuresis nocturna durante la infancia, el riesgo de que su hijo los padezca es considerable. Si ambos padres tuvieron este problema, las probabilidades son aún mayores.
  • Estrés y emociones: a veces, un estrés intenso, la ansiedad o alguna experiencia difícil pueden provocar la enuresis nocturna o agravarla. Puede ser una señal de que el niño está pasando por algo complicado.
  • Malos hábitos: ¿Demasiados líquidos antes de acostarse? ¿Comidas irregulares? ¿Problemas para ir al baño? Todo ello también puede influir. Vale la pena analizar la rutina diaria del niño.
  • Problemas de salud subyacentes: Aunque es menos frecuente, la enuresis nocturna puede ser un indicio de problemas más graves, como la apnea del sueño, infecciones recurrentes de las vías urinarias, diabetes, estreñimiento crónico o incluso anomalías del sistema urinario.
  • Por eso es importante el diagnóstico: no se debe subestimar, ya que la enuresis nocturna puede ser síntoma de algo más grave. Una visita al médico ayudará a descartar enfermedades más graves.

¿Cómo afecta la enuresis nocturna al niño y a la familia? Más allá de lo físico

Las consecuencias de la enuresis nocturna no se limitan a la ropa de cama mojada. Se trata, ante todo, de una gran carga emocional para el niño y de numerosos retos para la familia.

El niño en un torbellino emocional

Los niños que tienen problemas de enuresis suelen experimentar muchas emociones difíciles.

  • Vergüenza y culpa: el niño puede sentirse diferente, inferior a sus compañeros y compañeras. A veces, el nivel de estrés es comparable al que experimenta un niño tras la pérdida de un ser querido. A menudo se culpa a sí mismo por algo sobre lo que no tiene control.
  • Evitar el contacto con sus compañeros: el miedo a quedarse a dormir en casa de amigos, a las excursiones escolares o a los campamentos hace que los niños empiecen a evitar las situacion