Crisis matrimonial: ¿cómo superar las dificultades y fortalecer la relación?

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Una crisis matrimonial es ese momento en el que surgen graves dificultades y tensiones en la relación. Puede afectar a la pareja y llevar a la ruptura, pero también… a algo completamente nuevo, a una transformación. Rara vez se trata de una explosión repentina, sino más bien del efecto de una acumulación gradual de problemas. Ya sabes, esto afecta realmente a muchas parejas, independientemente del tiempo que lleven juntas o de la edad que tengan. Supongo que es una parte natural del desarrollo de cualquier relación. Pero la buena noticia es que no siempre tiene por qué ser el final. A menudo, una crisis así es una oportunidad para que vuestro vínculo se fortalezca y se haga más profundo.

Las causas más comunes de una crisis matrimonial: ¿qué está socavando los cimientos de vuestra relación?

Hay muchas razones, pero las más habituales son los problemas de comunicación, las críticas constantes, el rechazo mutuo, el distanciamiento, la sensación de no ser valorado y la falta de acuerdo en asuntos importantes. Ya sabéis, a veces simplemente dejamos de entendernos. A menudo, también conducen a una crisis esos grandes acontecimientos de la vida: el nacimiento de un hijo, la infidelidad, la pérdida del empleo, una mudanza, una enfermedad o la muerte de un ser querido. En mi opinión, los psicólogos tienen razón: una crisis de este tipo rara vez surge de la noche a la mañana. Suele ser el resultado de la acumulación de frustraciones y tensiones, cuando empezamos a dudar de si juntos seremos capaces de construir algo. El mayor reto suele ser que no somos capaces de encontrar buenas formas de resolver los problemas. Entonces, los rencores y los resentimientos no hacen más que acumularse.

Problemas de comunicación y de relación

Cuando dejamos de hablarnos, es la primera señal de que algo va mal. Las discusiones frecuentes, los días de silencio, el distanciamiento emocional, los insultos mutuos y, además, la falta de conversaciones más allá de lo que TENEMOS que discutir: todo ello hace que empecemos a alejarnos el uno del otro. Por desgracia, esto reduce el nivel de cercanía e intimidad, lo que hace que la distancia entre los miembros de la pareja no haga más que aumentar.

Expectativas no cumplidas y choque de valores

Esta es, en mi opinión, una de las causas más difíciles. Cuando tenemos ideas completamente diferentes sobre cómo debería ser nuestra vida, el camino hacia el conflicto está servido. Las diferencias en cuanto a valores, estilo de vida, hábitos o tradiciones pueden resultar realmente complicadas. Cuando rompemos la rutina establecida y no nos ponemos de acuerdo en estas cuestiones fundamentales, crece la frustración y la sensación de que la otra persona no nos entiende en absoluto.

Los retos familiares y los relacionados con los hijos

Los asuntos familiares y los hijos son otra fuente importante de tensiones en el matrimonio. Las dificultades en la crianza, los problemas para quedarse embarazada y, más tarde, la independencia de los hijos (la llamada «crisis del nido vacío») son solo algunos de ellos. A esto se suma la intromisión de la familia por parte del marido o la mujer, que puede agravar los conflictos. Y, por supuesto, la infidelidad: a menudo es tanto un síntoma como una causa directa de la crisis.

Factores externos y acontecimientos vitales difíciles

No hay que olvidar lo que ocurre «fuera». La pérdida del empleo y los problemas económicos derivados de ella, la emigración, el teletrabajo, una enfermedad grave de uno de los miembros de la pareja, la muerte de un ser querido o incluso unas reformas que se alargan indefinidamente: todo ello puede suponer una carga enorme para la relación. Estas situaciones exigen que la pareja afronte conjuntamente la presión y las circunstancias imprevistas.

Crisis individuales que repercuten en la relación

Todos pasamos a veces por nuestras propias crisis vitales. Cuando esto ocurre, a menudo se traslada a la dinámica de la pareja, provocando tensiones adicionales. Nos referimos al duelo por una pérdida, a la crisis de la mediana edad o a problemas psicológicos no resueltos. Estas tormentas internas pueden afectar profundamente a la relación, lo que da lugar a malentendidos y a la necesidad de a